El espárrago blanco es considerado una de las verduras de primavera más especiales, elegantes y fácil de preparar.
Los espárragos blancos son una variedad del espárrago común (Asparagus officinalis) que se cultiva de una manera especial: se mantienen cubiertos de tierra durante su crecimiento para que no reciban luz solar. Al no hacer fotosíntesis, no desarrollan clorofila, y por eso conservan ese color blanco o marfil tan característico.

En cuanto a su aspecto, son tallos gruesos, rectos y carnosos, con una punta cerrada y compacta. Su textura es más tierna y menos fibrosa que la de los espárragos verdes, aunque la base puede ser algo dura y a veces se pela antes de cocinarlos.
Su sabor es suave, delicado y ligeramente dulce, con menos amargor que los verdes.
Las cualidades del producto fresco se mantiene también en una buena conserva; ya que se los cocina al vapor y su envasado a mano hacen que su calidad permanezca intacta.
Su origen
Su origen es Mediterráneo ( Grecia, Roma) y luego se traslada a otros países de Europa donde se extiende en diferentes cocinas, siendo España una de las principales productoras del espárrago blanco. La provincia de Navarra concretamente posee una certificación IGP.
Beneficios nutricionales
Los espárragos blancos tienen un perfil nutricional bastante interesante, sobre todo si buscas algo ligero y también nutritivo.
Para empezar, son muy bajos en calorías (alrededor de 20 kcal por cada 100 g), lo que los hace útiles en dietas de control de peso. Aportan bastante agua y una buena cantidad de fibra, lo que favorece la digestión y ayuda a mantener la sensación de saciedad.
En cuanto a micronutrientes, destacan por su contenido en vitaminas y minerales:
- Son una buena fuente de vitamina C, que contribuye al sistema inmunitario.
- Contienen vitaminas del grupo B, especialmente folato (vitamina B9), importante para la formación de células y especialmente relevante en etapas como el embarazo.
- Aportan vitamina E y algo de vitamina A, con función antioxidante.
- En minerales, ofrecen potasio (útil para la función muscular y el equilibrio de líquidos) y pequeñas cantidades de hierro.
Además, contienen compuestos antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo, y también tienen un ligero efecto diurético, lo que puede favorecer la eliminación de líquidos.
Otro punto interesante es que contienen inulina, un tipo de fibra que actúa como prebiótico, es decir, alimenta a la microbiota intestinal y puede mejorar la salud digestiva.
En resumen, los espárragos blancos son un alimento muy completo: ligeros, digestivos y con buenos aportes de vitaminas, fibra y antioxidantes.
En la cocina
Son muy versátiles y también elegantes y dan un toque gourmet a los platos.
Se pueden tomar fríos con diferentes salsas suaves o virutas de jamón ibérico. En ensaladas con aderezos ligeros.
Gratinados con salsa holandesa o bechamel y un queso con personalidad.







